Socia360 toma lo que hace única a tu marca —lo que vendes, a quién y por qué te eligen— y te devuelve ideas auditadas, guiones listos para grabar y un calendario que respeta cómo funciona el algoritmo. Para productos o servicios, por mayor o por menor.
Una agencia te cobra US$ 500 y te entrega doce piezas. El algoritmo pide más. Y cuando intentas resolverlo por tu cuenta, el lunes llega y no sabes qué grabar.
Entonces grabas lo que se te ocurre: otra foto del producto, otro «ven a visitarnos», otro video que no rinde. No es falta de ganas — es que nadie te dio un sistema.
Pedirle ideas a un chat genérico tampoco funciona: no conoce tus productos, tus precios, tu cliente ni por qué alguien te elige a ti en vez de al negocio de al lado.
No son ideas sueltas cada vez que abres la app: se planifica por sesión de grabación, igual que trabaja una agencia de verdad.
Diez minutos, una sola vez: qué vendes y a qué precio, si es por mayor o por menor, a quién le vendes. No preguntas abiertas: eliges tus diferenciales de una lista y cada uno te pide un dato concreto — «masa madre de 48 horas», no «buena calidad».
Dónde grabas —tu local, el almacén, la calle o un estudio—, con quién —tú, tu equipo, un actor o un creador de contenido—, qué productos o servicios quieres empujar y entre qué fechas. Con ese contexto las ideas salen grabables, no teóricas.
Diez o más ideas por sesión, según lo que necesites, cruzadas con lo que ya te funcionó y con lo que está funcionando afuera. Cada una pasa un filtro antes de llegarte y viene con videos de referencia del mismo formato.
Guion plano por plano con teleprompter, caption listo para copiar, y un calendario que te avisa media hora antes de cada publicación.
Una marca real de ejemplo, de principio a fin: desde que cuenta quién es hasta que el teléfono le avisa que toca publicar.
Detrás no hay un chat improvisando: hay el mismo protocolo con el que se manejan marcas reales y exitosas, convertido en producto y alimentado con tus datos.
Cada pieza tiene un trabajo asignado y el mes queda balanceado solo.
Una idea no avanza solo porque suena bien. Pasa filtros de gancho, especificidad y valor antes de que gastes una sesión de grabación en ella. Las que no pasan, no las ves.
Las fechas no se reparten al azar: siguen reglas probadas que tú ajustas a tu marca, y te avisa media hora antes de cada publicación.
Conectas tu cuenta y cada sesión nueva aprende de la anterior: más de lo que te rinde, menos de lo que no.
Lo que está funcionando en redes entra a tus ideas solo si calza con tu marca. Nada de bailes que no tienen nada que ver con lo que vendes.
Cada idea trae ejemplos reales del mismo formato, para que sepas exactamente cómo se ve antes de prender la cámara.
Una app genérica te propone «haz un video de tu producto». Esta sabe que un unboxing y un antes y después se graban distinto y venden distinto.
Hay cosas que otras herramientas prometen y nosotros no. Preferimos decirlo antes de que pagues.
Te avisa cuándo toca y te deja el caption listo. Publicar lo haces tú, desde tu cuenta, en treinta segundos.
Te da el guion, el shot list y las notas de edición. La edición sigue siendo tuya o de tu editor.
Nada de productos, locales ni personas generadas. Lo que muestras en cámara es lo que tu cliente recibe.
Vamos a abrir de a pocos para acompañar bien a cada marca del arranque. Déjanos tus datos y te escribimos cuando toque tu turno — sin compromiso y sin tarjeta.
Prioridad para marcas con venta activa, de productos o de servicios.
Te escribimos al correo y al WhatsApp que dejaste cuando abramos el primer grupo. Si tu marca calza con el arranque, entras antes.